Metodología

Nuestra metodología parte de la base de que "Lo que hacemos para el niño, no sólo lo hacemos para el momento, sino para toda la vida" ya que durante los tres primeros años de vida del niño se producen la mayor parte de las conexiones neurológicas que utilizarán en la vida adulta. Los pequeños tienen un inmenso potencial desde que nacen, que necesitan estímulos adecuados para  desarrollarse, teniendo una enorme repercusión en las etapas posteriores de su desarrollo.

Nuestro proyecto educativo parte del principio de que para que el niño aprenda, su bienestar físico y emocional tiene que estar garantizado. La metodología de trabajo es estimulante, flexible e individualizada y fomenta en cada niño la curiosidad e interés para que se convierta en protagonista dinámico de su propio aprendizaje.

Para dar las pautas de actuación y vivencias utilizaremos el juego que es la actividad motivadora por excelencia (jugaremos a cocinar, pintar, dibujar, cantar, disfrazarnos...). Aprenderemos a hablar a través de cuentos, historias, poemas canciones... y nos iniciaremos en el aprendizaje de la lengua extranjera (inglés) a partir de los 2 años al escuchar narraciones, saludos, canciones... para darnos cuenta de que nos podemos comunicar de otro modo.

El proyecto pedagógico se basa en la individualidad de cada niño (ya que cada uno tiene su ritmo y se respeta) y en la programación conjunta de actividades entre el seno de la familia y las educadoras ya que son las personas que tienen trato continuo con el niño y que le sirven de referente y se convierten en modelos a imitar.

Así pues el contacto diario y real entre los padres y educadoras ofrece al niño una imagen de acercamiento y relación de las personas que se ocupan de su cuidado, otorgándole  un clima de confianza, seguridad y familiaridad que influirá positivamente en su desarrollo personal para poder vivir en armonía con la naturaleza, las demás personas y por supuesto, con ellos mismos.

En definitiva, los principales objetivos de nuestro proyecto educativo son:

1. Crear un ambiente estimulante y seguro.
2. Fomentar un ambiente de confianza y respeto entre los niños y profesoras
3. Potenciar la autonomía de cada niño/a, que sean mejores personas y ciudadanos responsables.
4. Estimular las capacidades de cada alumno.
5. Establecer buenas rutinas, hábitos y normas.
6. Despertar la necesidad de crecer sanos, inculcando buenos hábitos de alimentación, orden y descanso.